Tenemos que hablar de Bali

Me he leído al fin el libro de Yeonmi Park: “Escapar para vivir, el viaje de una joven norcoreana hacia la libertad”.

Te lo recomiendo incluso si no te interesa en absoluto la situación de Corea del Norte (porque después de leer el libro, te interesará).

Siempre y cuando tengas estómago para ciertos temas, claro.

El caso es que el libro no te deja un solo respiro (quizá un capítulo donde relata la historia de las dos Coreas)…

Ya desde las primeras páginas, donde Yeonmi se presenta, te deja destrozado y no puedes parar de leer hasta que lo acabas.

Imposible que lo dejes. Salvo que estés tan muerto por dentro como los que han levantado un infierno terrenal en ese pobre país.

¿Cómo consigue la autora un arranque tan brutal?

Tiene una increíble historia que contar, sin duda.

Pero ha estado muy bien asesorada a la hora de estructurar el libro, y empieza con uno de los recursos literarios más antiguos y poderosos que existen.

Este recurso seguro que lo has visto muchas veces aquí y allá.

En cada capítulo de series como Perdidos o Breaking Bad.

En películas como Donnie Darko o Resacón en Las Vegas.

Y, por supuesto, en publicidad.

Consiste en comenzar el relato justo con el momento cumbre de tu historia.

Es decir, lo que la mayoría de gente se reservaría para luego pensando en causar mayor impacto, tú coges y lo metes justo al principio.

Pero no lo cuentas todo, solo revelas el punto álgido.

Así generas una demoledora curiosidad que hará que, inevitablemente, alguien interesado en la temática no pueda parar de leer hasta entender cómo se llegó hasta ese punto y qué pasó después.

El maestro John Caples conocía bien esta técnica, y vive hoy día en el Olimpo Copywriter por usarla magistralmente como titular de una famosísima carta de ventas que seguro que te suena, porque incluso en el año 2020 todavía hay quien lo plagia para poner anuncios en FB Ads.

El titular es:

Se rieron cuando me senté delante del piano… pero cuando comencé a tocar…

Con esta headline y un copy a continuación perfecto, vendió millones en cursos de la Escuela de Música de Nueva York.

No hace falta tener tan poca imaginación y nulas ganas de pensar o ser creativo como para fusilarlo tal cual.

Solo quédate con el concepto y juega con tu propia historia y su punto álgido en tu discurso, justo al principio, para matar dulcemente de curiosidad a tu público y generar más aperturas, lecturas o… ventas.

O bien haz clic aquí y hablamos de aquel día que amanecimos en las playas de Bali, sin recordar nada de lo que sucedió el fin de semana que quedamos en Barajas para hablar de tu proyecto y tú pensaste que sería una buena idea mezclar palomitas de caramelo con un par de Monsters amarillos caducados y dijiste que no había huevos de…

🍿 🥂

Rafa Moya