Solo es conectar un cable

Una de las incidencias más comunes entre los altos cargos a los que daba soporte era… conectar cables.

No era un problema ofimático ni de telefonía.

Tampoco que un certificado digital estuviese mal instalado.

Era enchufar. Apretar. Conectar.

Diferentes cables. Distintos puertos.

Unir extremos de cable con lo que sea que tocase unirlos.

Su asistente, por ejemplo Eva, me llamaba y la conversación era más o menos así:

― Eva: El Subdirector tiene un problema, ¿puedes subir por favor?

― Rafa: Ok, ¿sabes más o menos qué problema tiene?

― Eva: No sé, algo del monitor.

― Rafa: ¿No se ve, no se oye…?

― Eva: No me lo ha dicho, ¿puedes subir ya? Es que dentro de 2 minutos se va a una reunión.

― Rafa: Sí, voy para allá. *Gruñido mientras cuelgo el teléfono*

He sido testigo de todo tipo de carambolas que parecían sacadas de «Destino Final».

Como que el cable de alimentación se hubiese quedado atrapado entre un aparato de aire acondicionado y la mesa…

Y al mover la pantalla el cable no daba de sí y se desconectaba lo suficiente como para que el monitor se apagase.

Entonces mi magistral intervención consistía en liberar el cable y apretar la conexión.

Monitor encendido, problema solucionado.

Años de estudiar hardware, microinformática, sistemas, bases de datos, programación y diseño para acabar apretando cables.

Al principio eso te quema por dentro.

Pero con el tiempo hasta te alegras de que sea el tipo de problemas por el que te llamen.

Por ejemplo, lo primero que te indigna es pensar:

¿Es que no puede fijarse solo un poquito y molestarse en revisar los cables? ¿Tanto cuesta?

Luego aceptas que… no es su trabajo fijarse en esas cosas.

Y piensas…

¿Qué le digo para no hacerle sentir un estúpido por no darse cuenta de que solo tenía que apretar bien un cable?

¿Cómo realzo el valor de mis intervenciones cuando lo único que he tenido que hacer es apretar un cable suelto?

¿Se justifica mi sueldo así?

¿Cómo le dejo claro que el problema no se va a repetir y no es necesario revisar nada más?

¡Solo es conectar un cable!

Cuando dominé todas las respuestas a estas preguntas…

…empecé a disfrutar de que me llamasen para conectar cables.

Porque era el tipo de incidencia que más retorno con menos inversión me daba.

Con muy poco esfuerzo (conectar un cable), yo salía del despacho convertido en un semi-héroe.

Pero esto no ocurría solo por lo simple de la solución.

Sino por saber cómo manejar la situación para que conectar un cable pareciese una obra de ingeniería espacial.

Qué hacer, qué decir, cómo decirlo, cuándo decirlo…

Es algo que incluiré como extra en el informe que estoy preparando y que avanza lento pero firme.

Ese en el que cuento la historia de cómo un alto cargo (tan alto como que todo mi departamento dependía directamente de él) bajó a la oficina hecho una furia amenazando con despedirme…

…y lo que le dije para que casi pareciese que le había despedido yo (al menos de la planta baja).

Técnicas muy versátiles y aplicables a lo que sea que estés vendiendo, que añadirán un chute de persuasión a tu copy.

Yo no he inventado nada. Se basan en principios que están ahí.

Pero, con muy poco esfuerzo, te hacen ganar autoridad y credibilidad.

Espero terminar el informe durante mi cuasi-retiro vacacional-veraniego.

Si tienes interés en leerlo, lo mejor es que te suscribas a la lista de correo (si no lo estás ya); allí dejo un enlace para que te apuntes).

(Hoy dejo a mi lista de espera descansar, que ya es finde y Agosto)

🔌

Rafa Moya