Ser tan ignorante como mi yo-del-pasado

A veces intento recordar cuándo fue la primera vez que aterricé en una página de ventas en internet.

Tengo imágenes borrosas en mi mente.

Debió ser hace más de 20 años, claro.

Seguramente alguna landing preparada para recibir tráfico frío desde clics en anuncios de pago acerca de:

  • Suplementos alimenticios.
  • Soluciones mágicas para perder peso.
  • Ganar dinero rápido en algún negocio piramidal

Algo de eso.

Conservo ligeros recuerdos, y mis sensaciones eran:

¿Cómo puede ser posible que alguien se crea esto, lo lea y compre?

Acto seguido cerraba la web.

Todo en apenas un par de segundos.

En cuanto veía el característico formato de una carta de ventas, huía.

Qué ironía…

Si en ese momento un «Rafa del Futuro» con una especie de salvavidas rojo y unas Nike con robocordones

…se presenta ante mi y me dice que acabaría dedicándome a escribir ese tipo de textos…

Me desmayaría por encontrarme con mi yo-del-futuro en el mismo espacio-tiempo.

Pero, segundos antes de colapsar, pensaría…

…ni de coña voy yo a dedicarme a estas cosas sucias y estúpidas.

Pues ahí lo llevas, «Rafa del Pasado».

El caso es que, antes de decidir apostar todas mis fichas a la redacción publicitaria en internet, intenté:

  • Hacerme redactor profesional de videojuegos y/o cine.
  • Escribir libros y autopublicarlos en Amazon.
  • Dedicarme a la compra-venta online de segunda mano.
  • Diseñar e implementar webs para otros.
  • Posicionar páginas en Google y monetizarlas.
  • Algunas cosas más que no llegaron ni a intentos serios.

Vamos, que no me levanté un día y me hice copywriter.

Tras muchos fracasos, muchos libros, muchos emails, un dineral invertido, renunciar a todos mis hobbies, a mantener mi trabajo por cuenta ajena, a mi tiempo libre, y después de dedicar miles de horas a la lectura y escritura diaria…

…apareció Respuesta Directa.

Te cuento esto porque, de todos los «servicios profesionalizados en internet» que la gente considera habituales en la actualidad…

…todavía me da la sensación de que la redacción publicitaria es muy incomprendida.

Y eso es triste.

Muchos negocios pagan una pasta por una consultoría con un SEO, un Growth Hacker, un Agromenagüer Digital, o por una web megachachi que hasta te hace las tostadas por la mañana.

Pero por los textos que se van encargar de transmitir TODO lo que esos negocios son en la red…

Por unos textos con los que podrían facturar mucha pasta durante mucho tiempo, si acompañan a la oferta correcta…

…por eso no.

Eso lo hacemos nosotros mismos (sin saber), lo copiamos de otros, lo clonamos con un manual o un curso, o pagamos al copywriter que cobre menos y ya está.

Ese tipo de negocios está viviendo en el mismo momento espacio-temporal ignorante que el «Rafa del Pasado».

Y puedo entender por qué siguen pensando que son textos de «vendedor de crecepelo».

Es normal no ser consciente de lo que ocurre cuando eres un lector cualificado y aterrizas en una página pensada para vender —con textos de primera clase—, algo que potencialmente te interesa.

Por supuesto, el copywriting puede utilizarse con fines fraudulentos.

Igual que el diseño de una web, el SEO, SEM, las fake news, o lo que quieras.

La diferencia es que el empujón persuasivo que consigues con los textos adecuados, vence a cualquier otra disciplina.

No hay nada más poderoso para vender…

…o para estafar.

Y algo así se debe usar con responsabilidad.

No para intentar colar desinformación, Másters, o dietas milagrosas, vaciar los bolsillos de la gente, llenar los tuyos, y jugar con las esperanzas o las vidas de los demás.

Rafa Moya

PD – En Octubre se dan la mayoría de viajes espacio-temporales (así ocurría en las pelis).

Y, curiosamente, en el próximo mes de Octubre será cuando en mi agenda se abra una pequeña grieta cuántica para el que la quiera ocupar.

¿Coincidencia? ¿Paradoja de consecuencias catastróficas e imprevisibles para el Universo?

Solo es posible averiguarlo programando los circuitos espacio-temporales para estar presente en el momento que ocurra.

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