No se puede hacer más lento

Me encanta el mundo de la magia / prestidigitación / ilusionismo.

A ver, no es que esté todo el día viendo espectáculos de esos.

Tampoco soy un friki del mundillo.

Pero me parece que los magos son una fuente inagotable de ideas, recursos, marketing de altísimo nivel…

Y también magníficos vendedores.

Te venden una ilusión.

Te presentan un truco que, entre bambalinas, suele ser una chorrada, pero a ti te parece lo más impresionante del mundo.

¿Te das cuenta del poder que tiene dominar eso?

No lo digo para que puedas vender productos o servicios de mierda gracias a ese arte, sino que si sabes vender así, solo necesitas entregar lo que prometes…

…y es muy probable que te vaya bien.

Por si fuera poco, además los magos son grandes storytellers.

Qué digo grandes, son excelentes storytellers.

La mayoría de los trucos tienen lugar mientras tú estás escuchando sus historias.

Atraen tu atención, entonces te concentras en la historia, te ríes, te emocionas, ardes de curiosidad y…

¡ZAS!

El truco ha tenido lugar delante de tus narices y no te has dado ni cuenta.

Ni aunque estuvieras mirando atentamente.

El dominio a la hora de contar historias para conseguir ese efecto es… supremo.

Y solo por haberte revelado esta fuente de información creo que el show ha merecido la pena.

Pero no lo voy a dejar ahí…

No te vayas que aún hay más.

Te voy a hablar de uno de los magos más increíbles que puedes estudiar.

Además hablaba español porque era argentino.

¿Su nombre?

René Lavand

Este hombre contó con uno de los más terribles hándicaps que puedes tener para dedicarte al mundo de la magia.

Perdió un brazo en un accidente cuando apenas tenía 7 años.

Y no cualquier brazo.

El brazo derecho (él era diestro).

Ya me dirás tú qué hacer si te quieres dedicar a la magia y te falta tu brazo dominante.

Para cualquier niño de 7 años enamorado de la magia eso hubiese sido una barrera insalvable.

¿Cómo competir, no ya solo con magos mejores que tú, sino con magos con dos brazos?

Pues con una voluntad de hierro…

…y haciendo lo que hizo el Sr. Lavand.

Convirtiendo el hecho de tener solo el brazo izquierdo…

…en su mayor virtud.

Entrenó para ser buenísimo con solo un brazo.

Diseñó trucos específicos para ser realizados con una mano y que, por tanto, nadie podía hacer con tanto mérito como él.

Ejecutó trucos que normalmente serían imposibles… si no tienes dos brazos con sus dos manos correspondientes.

Ese defecto convertía su “magia de cerca” en algo aún más increíble e inimitable.

Su frase más recordada durante las actuaciones justo antes de mostrar el prestigio era…

“No se puede hacer más lento.”

¿Y que tiene todo esto que ver contigo?

¿Te tienes que cortar un brazo para vender y forrarte?

Verás…

La buena noticia es que no.

La mala noticia es que es difícil que vayas a ser una leyenda como René, incluso teniendo dos brazos.

Pero la gran lección de ventas que debes aprender es que…

Puedes utilizar tu mayor defecto para destacar y vender.

Da igual el que sea.

No me importa la excusa que pongas.

Puedes usarla para vender.

¿Cómo?

Bueno, no vale solo con que digas:

“Oh, es que no puedo doblar la lengua en forma de ‘U’. ¡Contrátame!”

No…. no vale con eso.

No vale así.

Para vender con tu mayor defecto…

Debes hacer buenos trucos de magia gracias a él.

Por ejemplo… conseguir que alguien lea un texto tuyo y doble la lengua en forma de ‘U’.

😜

Rafa Moya