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Una de mis películas favoritas de la infancia es Karate Kid.

La original con Pat Morita, claro, no la del hijo de Will Smith.

(Con esto te haces una idea de lo viejuno que soy).

La peli lo tenía todo para gustar a los jóvenes de la época:

  • Karate (que estaba de moda).
  • Historia de superación y viaje del héroe con el que todos los que sufríamos bullying soñábamos.
  • Elisabeth Shue.
  • Banda sonora alucinante de Bill Conti (la fanfarria del final a mi todavía me neuro-emociona y ablanda, casi casi hace que me den ganas de pagarle 1.000 pavos a alguien por un curso de copy básico).

En una escena, Daniel descubre los bonsais en la tienda del Sr. Miyagi.

– «¿Son árboles de verdad?«, pregunta.

El Sr. Miyagi entonces le lleva frente a un bonsai y le dice que cierre los ojos.

Que visualice el árbol dentro de su cabeza.

Solo el árbol, nada más.

Y, entonces, cuando tenga la forma ideal del árbol memorizada, que se dedique a podar las ramas.

Poco a poco, pensando bien qué quitar y qué dejar para que el bonsai quede como lo ha imaginado.

Le da las tijeras y hala, a podar.

Es un proceso muy similar al que los grandes Miyagis Copywriters siguen cuando crean cartas de venta.

Cuando ya tienes clara la idea en la cabeza y estás inspirado, el grueso del texto puedes escribirlo en poco tiempo.

Normalmente te dejas llevar y te sale un tocho infumable de 6.000 palabras.

Pero lo que diferencia a los grandes copywriters de los demás, es el tiempo que pasan editando el copy.

Podando cada rama para que las frases cojan más fuerza.

Dejando el texto reposar y volviéndolo a podar.

Quitando por completo una parte que sobra.

Modificando otra.

Escribiendo algo nuevo que encaja.

Perfilando la voz, el ritmo, la emoción atacada.

Y al final te queda la gran idea con la que has escrito el texto, pero pulida y afilada en 3.000 palabras.

Esto, junto con el titular, el lead y las balas, es lo que se lleva el 90% del tiempo de creación del copy.

(Sin contar la investigación de mercado)

Y es por ello que no se puede escribir una buena carta de ventas en dos días (ni por dos duros).

Puedes, pero más bien vas a terminar con un cactus y no un árbol enano japonés.

También es el motivo de que si te acercas a mi con un presupuesto de 300€, queriendo el copy para ayer, no dándome acceso ilimitado a toda info que necesite para vender lo que tenga que vender…

…subiré los dos brazos doblando las muñecas hacia abajo con las manos abiertas…

…flexionaré una pierna dejando la otra temblorosa en el suelo…

…te miraré fijamente…

y te llevarás una patada de la grulla en todos los morros y me iré después a tomar unos mojitos con Elisabeth Shue.

Rafa Moya

PD – Que después de pasarte tantas horas podando un bonsai, tal y como has visualizado en tu cabeza, llegue el cliente y le pegue 4 tijeretazos a las ramas porque ha decidido en 5 minutos que le parece que así queda mejor y venderá más… duele incluso más que recibir una patada de la grulla.

PD2 – La serie actual de «Cobra Kai», que continúa con la historia de «Karate Kid 1» pero 34 años después en la vida de los personajes, me tiene enganchadísimo. Expande el hecho de que tanto Daniel LaRusso como Johnny Lawrence sufrían diferentes tipos de bullying (y esta vez Johnny es más prota que Daniel). Además de enganchar como una jodida telenovela, es una gran puesta al día de la fábula original (mucho mejor que la peli del hijo de Will Smith).