Encuentros en la Calle Larios

Hará cosa de un mes, al filo del desconfinamiento, a Netflix le dio por lanzar una serie de campañas de marketing buenísimas.

Una especie de híbrido de publicidad de respuesta directa y de imagen de marca. 

Mi favorita, claro está, fue la de Málaga.

Era una tela que cubría un edificio entero en pleno centro, pero si la metamorfoseamos en anuncio clásico quedaría más o menos así:

***

Nueva temporada de…

La ciudad más perita

Espetos,
nubes,
sombras,
pitufos,
camperos
y quedadas
en las bolas.

[Pasa de Netflix]

***

Si no te has enterado de nada, todo en orden.

Es un anuncio segmentado y casi imposible de entender para un no-malagueño.

Pero a uno de la ciudad le arranca una sonrisa de la cara y le obliga a «hacer fotos» y compartirlo.

Aún así, el concepto general lo pilla cualquiera.

Fácil, ¿no?

Pues voy a re-imaginar la publicidad tal y como el empresario medio español con miedo a que «no se entienda lo que vende» y con síndrome de «nuestro cliente es todo aquel que respire» la aprobaría:

***

Ahora es el momento de…
La ciudad más guay

Sardinas,
cafés con leche,
panes pequeños,
bocadillos
y encuentros
en la Calle Larios.

[Netflix siempre contigo]

***

Vale, esto es una dramatización y he exagerado un poquito…

…no creo que lo de «Encuentros en la Calle Larios» pasase el corte, porque suena demasiado a peli de extraterrestres.

Pero al margen de eso, es una campaña difícil de ver en un negocio español, ya sea pequeño, grande o enorme. Por los temores antes descritos, se perdería casi toda la diferenciación y originalidad.

(A pesar de que son algunos de los pilares de un buen anuncio).

En particular, porque implica más creatividad, más trabajo, más especialistas, más ingenio, más presupuesto, más confianza…

Y se sacrificaría la posibilidad de llamar la atención de verdad.

Verás, no toda la publicidad puede ser siempre ganadora, pero solo cuando pruebas cosas nuevas tienes opciones de destacar.

Sigue repitiendo lo mismo que todos los demás y no te moverás del sitio.

Pero si, por el contrario, vas a darle una oportunidad a mis textos sin cambiar ni una coma…

sé perita y apúntate a la quedada, que ya hay movida.

🏖️ Rafa Moya

PD – No me encargo de cubrir un edificio entero con telas, pero si hay que hacer ajustes hasta dar con el copy ganador, se hacen (yo cambio mis comas).