El Síndrome de París

No sé si lo sabías, pero en Asia (especialmente en Japón y Corea del Sur) aman Paris.

Es tremendo.

Es que se pirran por la ciudad.

Los japoneses incluso tienen una réplica de la Torre Eiffel.

Pero esto no impide que cada año cientos de miles de ellos visiten «La Ciudad del Glamour» como si fuese el viaje de sus vidas.

Es el típico primer destino de los viajeros que parten de las grandes capitales asiáticas.

Muchas veces realizan una inversión enorme en la planificación, las reservas, el vuelo…

Entonces, aterrizan en la capital francesa con las expectativas y la ilusión por las nubes…

¿Y qué pasa?

Pues que se suelen encontrar de todo menos glamour.

Suciedad, basura acumulada (incluso ratas), pobreza, malos modos, gente desagradable, ladrones, estafadores…

Toda la parte fea de la que nadie les había hablado.

Sí, la Torre Eiffel preciosa.

Pero ya está.

Por lo demás, un choque bastante fuerte.

Imagínate…

La ciudad con la que quizás habías estado soñando media vida… te decepciona. Mucho.

Esto empezó a provocar un trastorno psicológico en los viajeros (no solo asiáticos, de todas las nacionalidades).

Y un psiquiatra japonés que trabajaba en Francia empezó a recibir a pacientes con este trauma allá por 1986…

…y fue el primero en diagnosticar esta patología que, como no, se bautizó como «Síndrome de París».

Es algo más fuerte que el síndrome del viajero…

Es una condición en la que las expectativas te desbordan de tal manera que te causan malestar, depresión, ansiedad y…

…mu’ mala leche en definitiva.

Por supuesto también pasa cuando se trata de vender.

El manejo de las expectativas es una de las cosas más importantes a controlar en los textos.

Si te pasas creando unas expectativas que están por las nubes mientras construyes la oferta, el potencial comprador verá tu farol y no te comprará.

Si no llegas a crear suficientes expectativas… ni siquiera terminarán de leer tu oferta. Ya no te digo comprar.

Es algo que se ve constantemente por ahí…

Un titular con una promesa imposible o clickbait, que se le dice ahora.

Encabezados con fórmulas tan manidas que ya no se las cree ni el que las escribe.

Cartas de venta donde te prometen la luna y lo que te dan es un telescopio.

Es un arte, debes controlar las subidas y las bajadas como en una montaña rusa… o hay descarrilamiento.

¿Cómo hacerlo bien?

Bueno, si te lo dijera ahora y no aprovechase este subidón de adrenalina para soltarte mi CTA…

…no estaría manejando las expectativas correctamente.

Te podría provocar un Síndrome de Respuesta Directa.

🗼

Rafa Moya