El secreto de la gata egipcia que detecta copy perezoso

Tengo una gata de raza abisinia.

Bueno, se supone que no es mía.

(O eso pensaba yo).

Pero como si lo fuese en cuanto a los cuidados básicos se refiere.

Vamos, que yo la llevo al veterinario, le doy de comer y le limpio el retrete.

Toda la parte divertida.

Se llama «Cleo».

(Porque este tipo de gatos se parecen mucho a la típica cabeza egipcia con cara y orejas de gato).

Cleo hace todo tipo de travesuras imaginables, además de que vive en un estado permanente de querer escaparse de casa a toda costa.

Para que te hagas una idea, cariñosamente le hemos concedido el apodo de…

PsychoCat

Pero bueno, está bien, lo entiendo. Ahí fuera hay un mundo apasionante que explorar.

El caso es que Cleo es una gata… particular.

Y, a la hora de limpiar sus cos…

¿Eh? ¿Cómo dices?

¿Unos animales muy limpios?

¡Y una mie***!

Yo simplemente me hubiera conformado con que en los dos últimos años…

…hubiera hecho sus caquitas DENTRO de la caja de arena donde se supone que los gatos hacen todas sus cosas.

Y, no es que las haga en un punto de la casa al que le tenga especial cariño, no.

Hace sus caquitas a escasos 30 centímetros de su cajón de arena.

Es como un desafío.

Cada mañana parece que me mire mientras maúlla:

Hey Rafa, ahí tienes. Podría haberme cagado dentro del cajón de arena perfectamente. Pero he preferido cagarme en el suelo, 30 centímetros más allá. Ya puedes limpiarlo, he terminado. — Cleo.

He probado:

  • Arena aglomerante de todas las marcas.
  • Perfumada con diferentes esencias.
  • De sílice (gel o perlas).
  • Ecológica.
  • Biológica.
  • De grano fino.
  • De grano grueso.
  • Optimizer sander.

Pero ella, puntual, se caga en mis intentos. Fuera, en concreto.

Lo he consultado con especialistas, con otros dueños de gatos, con internet…

Y sí, puede haber muchas causas, pero yo estaba convencido de que no era culpa mía.

Que era culpa del cajón, de su ubicación, de la arena, de una necesidad de atención…

Le limpiaba el retrete muy frecuentemente y siempre lo tenía repleto de la mejor arena posible.

No podía ser yo.

Hasta que descubrí que sí…

Era yo.

Resulta que es una gata que requiere de un extra de limpieza obsesivo.

Si un lugar está un poco sucio, ella colocará sus heces en él.

Si las tuberías huelen, pis y caquita al canto en bañera.

Si considera que su cajón de arena no está lo suficientemente limpio…

No lo usará.

Así que para reducir esta práctica he tenido que reforzar la limpieza del cajón de arena un 80% más de lo habitual.

Cuando he empezado a prestar extrema atención por los detalles y a dejarlo como si fuese arena virgen importada de las mismísimas playas de Bali…

Cleo ha respondido con precisión y éxito

Y esto es lo que pasa con los textos de casi todos los negocios que aspiran a colocar un cero extra a la derecha en su facturación.

Los dueños apurarán hasta el último euro en intentar corregir el problema con casi cualquier cosa…

…menos con unos textos que tienen un diálogo real e impoluto con el cliente.

Textos que son el arma más poderosa para vender en internet.

En eso se suele tardar más en reaccionar porque no es más ciego el que no ve…

Rafa Moya

Bis — En serio, date una vuelta por las webs de tu competencia y observa sus titulares, sus leads, su cajón de arena descuidado…

Los clientes lo harán fuera, no dentro.

Bis 2 — Cleo se suele pasar a verme investigar mercados y observar los textos con los que la gente pretende vender por ahí. A veces creo que mira a la pantalla, lee lo que se encuentra, me mira otra vez a mi… y su cara impasible de faraona con cara y orejas de gato lo dice todo.