El entrenamiento de uno de los mejores copywriters de la historia que NO deberías seguir

Dan Kennedy dice muchas cosas.

Casi todas ellas oro puro.

Pero una anécdota que solía contar es que había conseguido entrenar a su mente para «escribir» incluso cuando estaba durmiendo.

Entonces, cuando se despertaba, sentía la necesidad de ir corriendo al ordenador para teclear sobre todo lo que había estado soñando, como quien se levanta a mear porque ya no aguanta más.

No, Dan, no…

Lo siento pero por ahí no paso.

Me has enseñado muchas cosas, eres un crack y tienes probablemente el mostacho más chulo del Círculo Polar Copywriter.

Pero cuando yo me acuesto, prácticamente dejo una silueta con forma de Rafa en la cama, como la que dejaba Homer en el sofá de Los Simpsons.

No porque pase mucho tiempo durmiendo (que viene a ser una media de 4 horas al día), sino porque caigo a «peso plomo» en la cama.

No sé nada de la vida privada del maestro Kennedy, pero está claro que hace ya muchos años que dejó de vivir con niños (si los tuvo).

Cuando me acuesto solo me da tiempo a leer 4 o 5 páginas del libro que sea que esté leyendo en el Kindle… y lo siguiente sería intentar sujetar los párpados con palillos.

No estoy como para entrenar a mi mente a hacer algo mientras duermo como un lirón.

Como mucho, estaría bien no entrenarla para tener ideas «geniales» justo 2 minutos antes de dormirme, y luego no recordar nada a la mañana siguiente.

Creo que ya me habría hecho de oro.

Eso sí, tengo que reconocer que no es raro tener un sueño abstracto de esos en los que empieza a salir «gente de internet».

O en los que sueñas que trabajas o haces algo productivo.

Creo que más bien a eso se refería Dan Kennedy.

Pero eso no es «entrenamiento», eso es obsesión.

Lo siguiente que no hago cuando me levanto es ir corriendo al ordenador a escribir algo.

Porque soy de esos que, cuando se levanta, necesita tomarse un tiempo para re-conectar la mente con el mundo.

No estoy para preguntas complicadas tampoco.

Ni para planes.

Ni para agendas.

Un café a solas (y si es con unas tostadas entonces más maravillioso) durante 30 minutos mientras repaso mi bandeja de entrada suele ser lo que me da el chute que necesito.

En la vida real no puedes andar por ahí creyéndote cualquier técnica extraña entrena-mentes que te cuente cualquiera.

Por muy legendario que sea.

Hay cosas que no se pueden ―ni deben― forzar o replicar.

En la vida real puede que tengas que escribir el texto más importante de todo el mes y hayas tenido un día de perros y no estés nada lúcido.

Que lo que pensabas que era fácil es muy difícil.

Que vender no sea tan sencillo como simplemente tener un gran producto y una magnífica oferta (aunque ayuda).

Por eso cualquier recurso extra al que puedas recurrir para impregnar tus discursos de venta con un chute de café persuasión es más que bienvenido.

A veces los más útiles no vienen de ningún gurú.

Pero eso no quiere decir que tengas que fiarte del no-gurú tampoco.

Eso sí, mi informe anti-jefazo que te amenaza con el despido hecho una furia (por algo que no es culpa tuya) no se me ocurrió una noche mientras dormía.

Es el resultado de más de 10 años trabajando en Tecnologías de la Información solucionando problemas complicados, fáciles, ridículos…

…y sufriendo docenas de humillaciones, desprecios, halagos, broncas, felicitaciones…

…hasta el punto en el que entendí que la cosa no iba de saber mucho de tecnologías de la información, sino de ventas.

Como en casi todo en esta vida.

Si es un informe que te gustaría leer (aunque no gratis), te puedes apuntar a la lista de correo.

No sé cuándo estará listo ni tampoco cuánto costará, pero al apuntarte te aseguro que podrás poner tus deditos en él antes que nadie y a un mejor precio.

Ahora te dejo que tengo una silueta en la cama que mantener.

😴

Rafa Moya

PD – A ver si hay suerte y el email de mañana se escribe solo mientras duermo. Ya te contaré.