Algoritmos, tornillos y ventas

Hoy he estado hablando con dos Pros del mundo del posicionamiento web y la compra de medios de tráfico.
 
Algo más de dos horas de conversación.
 
Uno detrás de otro.
 
He acabado con la cabeza como un bombo.
 
No por ellos, que me han facilitado enormemente el trabajo y lo que voy a tener que vender después, sino por mi.
 
He recordado por qué dejé esas cosas y me dediqué a lo que me encanta.
 
 
Escribir para vender
 
 
Bueno, los anuncios aún me gustan (pero no toda la parte técnica de montarlos).
 
Estar pendiente de números me aburre.
 
Es necesario a veces.
 
E importante.
 
Pero a mi mejor déjame escribir.
 
De hecho, me empezó a ir muy bien cuando me di cuenta de lo siguiente:
 
Todos los esfuerzos por posicionar una web en buscadores o quemar dinero en tráfico de pago…
 
…caen en saco roto si lo que vendes no vale para nada.
 
Y más aún si los textos que se van a encargar de venderlo, todavía valen menos.
 
Por no hablar de los conocimientos efímeros adquiridos.
 
Cosas aprendidas que el algoritmo de Google te hará invalidar mañana.
 
Sin embargo…
 
 
Lo que aprendes sobre la venta es para siempre
 
 
Eso no cambia. Para nadie. Nunca. En ningún mercado.
 
Por tanto es gratificante.
 
Te hace sentir más sabio.
 
Te hace sentir que los conocimientos no se van por el retrete de una actualización de algoritmo.
 
Y hablando de algoritmos…
 
En el horizonte se percibe a la inteligencia artificial como el gran enemigo del escritor.
 
Más de una vez he leído por ahí en los vastos confines de internet:
 
 
— Estoy deseando que la inteligencia artificial evolucione y poder mandar a los redactores a tomar por c***.
 
 
Yo también estoy deseando que la inteligencia artificial funcione y se ponga a escribir como loca.
 
Pero porque a partir de entonces será el mejor momento posible para los humanos a los que nos encanta escribir para vender y nos falta un tornillo.

 
 
Rafa Moya