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Anoche, después de enviar un email aburrido que resultó no ser tan aburrido…

…no me fui a dormir inmediatamente.

Pude ver una película completa, sin tener que fraccionarla en ratos de 10 minutos, después de mucho tiempo.

El mérito fue de la película, porque yo estaba que me caía de sueño.

Pero si me mezclas:

  • Cine surcoreano.
  • Zombis.
  • Humor.

Solo puede ser un WIN con mayúsculas.

La peli es #VIVO, una reciente producción de Netflix.

Un horrible virus arrasa una ciudad. Mientras tanto, un joven atrincherado en su apartamento y aislado del mundo digital busca desesperadamente una salida.

Vale, los redactores de Netflix no son los mejores haciendo sinopsis; pero la peli, si te gusta el género, está muy bien.

Ya sabes, zombis, supervivencia, humor, oscuros y terribles comportamientos humanos ante la muerte, sangre…

Y, no sé si influido por esta maravilla que me tuvo en tensión durante más de dos horas cuando normalmente no aguanto despierto ni 2 minutos, hoy me he acordado de la última vez que me hice sangre.

Sangre de verdad.

Y no fue hace mucho.

¿Cómo ocurrió?

Pues mira, yo me iba a afeitar…

(Lo sé, este comienzo ya es prometedor).

Y se me ocurrió quitarle la tapa de plástico a la cuchilla con el dedo pulgar de la misma mano con la que sujetaba el cabezal cortante de la misma…

…en sentido contrario.

Resultado: deslicé medio dedo pulgar apretando en el sentido inverso del corte de las cuchillas.

Efectos:

1) Medio dedo rebanado como si fuese longaniza de Pamplona.

2) Sangre a borbotones que no había manera de contener.

En serio, creo que no he sangrado más en la vida. Empapaba lo que me pusiera.

Y tardé semanas en recuperar el dedo por completo.

(Por suerte fue el dedo que menos uso al escribir con teclado).

Pero es de estas cosas que no sabes cuánto te afectan, hasta que tienes una herida justo ahí. Y entonces parece que usases ese dedo para todo, constantemente.

En términos de marketing, es como querer vender con textos muy malos.

La diferencia es que la sangre no es visible.

Pero se te está derramando a chorros.

Cada día, con cada visita, con cada lector, con cada potencial cliente al que causas indiferencia.

Y te estás desangrando con la parte que más se usa en tu negocio:

La comunicación (a través de la cual, se supone que debes vender, que es tu razón de ser, tu motivación para sobrevivir).

¡Oh! Estupendo, y ahora tú puedes echarme un mano y taponar la herida para que haya menos sangrar y más nadar en la abundancia…

¿Dónde está el link con tu lista de espera? ¡¿Dónde?! ¡Hoy sí me apunto!

No.

Mis servicios no son un parche para que dejes de sangrar.

(No te saldría nada económico poner un parche con el precio de mis tarifas).

Mis servicios son la manera correcta de quitarle la tapa de plástico a la cuchilla.

Para no cortarte cualquier día.

Así que tapona la herida… recupérate… piensa bien en lo que quieres a largo plazo…

Y entonces, sí.

Aquí está el enlace a mi lista de espera.

Rafa Moya

PD – Me podrías contratar en Octubre, pero prefiero que no lo hagas si no es el mejor momento.

Si tu negocio está estable pero quieres hacer Level Up, entonces hablemos. Pero no procrastines, porque después de Octubre podría no volver a ofrecer servicios en mi lista hasta el año que viene.

PD2 – La peli es a su vez una crítica profunda (casi tanto como el corte que me hice)a lo peor y lo mejor del ser humano en las redes sociales. No esperes de mi tal condescendencia con ellas.