Algo ultra-valioso, al alcance de cualquiera, pero oculto a ojos de todos.

Esta es la cara que se te queda al haber trabajado en TICs (por suerte se me daba bien escribir copy).

Soy Rafa Moya, y vengo del mundo de las Tecnologías de la Información.

Me dedicaba a atender, cara a cara, a altos cargos cabreados en instituciones públicas.

(Calculo que sus ingresos mensuales duplicaban lo que yo cobraba en un año).

Y te adelanto que es un trabajo que tiene mucho más de psicología de ventas que de cuánto sabes de ordenadores y sistemas, aunque no te voy a hablar de eso ahora, sino de algo más importante.

¿Por qué marketing de respuesta directa?

Hay días que me levanto filosófico y envío un correo donde hablo de la mentalidad necesaria para salir de una carrera de la rata de la que todavía no estoy lo suficientemente lejos.

Y la cuestión es más bien, ¿por qué no hacer marketing de respuesta directa?

He buscado esto durante toda mi vida sin saber que existía, como mucha otra gente que ya tiene negocios o que está pensando en emprender desconoce.

Hasta que un día lei algo que lo cambió todo, como quizá tú estés haciendo hoy.

«¿Cómo? ¿De verdad se pueden escribir textos que aumenten enormemente las probabilidades de que el lector realice una acción inmediata? ¿La publicidad funciona? ¿He vivido engañado toda mi vida?»

Miré a ambos lados como disimulando, para asegurarme de que nadie había notado lo emocionado que estaba.

Tenía que mantener la compostura en el trabajo.

Se me pusieron los ojos como platos ante el potencial ilimitado de algo así, aunque cuando de verdad te explota la cabeza es cuando ocurre lo siguiente.

Estás leyendo un texto que alguien ha escrito mediante técnicas de respuesta directa y sabes que quiere venderte algo, un producto, un servicio, una suscripción…

Lo sabes, te percatas de cómo ha activado tal o cual interruptor en tu cabeza…

…pero aún así, como lo que vende te interesa, no te importa; de hecho, estás disfrutando de la venta.

Te deslizas por el texto y, cuando te quieres dar cuenta, el autor ya ha implantado una idea en tu mente.

Necesitas dar el próximo paso para ver cómo sigue.

Y al ser consciente de que sientes esa sensación ante el marketing de respuesta directa, ya no hay vuelta atrás.

Yo odiaba el marketing, los anuncios y las newsletters.

Era de esos que evitan a toda costa suscribirse a cualquier cosa que huela a «alguien tratando de venderte algo en tu bandeja de entrada».

De los que silencian los anuncios en la tele y cambian de emisora cuando salen en la radio.

A día de hoy, dejé de contar a partir de que sobrepasé las 100 suscripciones a listas de marketers.

También me creía un superhombre que jamás se fijaba en los anuncios y era inmune al marketing y a la publicidad.

Dueño y señor de mis decisiones, un enorme bloque de hielo que compraba por puro razonamiento.

Pero no era capaz de verlo.

Ahora vivo en marketing el 80% de mi tiempo.

Lo que ocurrió es que descubrí el mundo del copywriting en España y, a partir de ahí, nunca tuve suficiente.

Pasé a estudiar el mercado americano y a los grandes copywriters y marketers de la historia para beber de las mismas fuentes que todos los demás.

Creé varios proyectos personales en los que me dedicaba a vender cualquier cosa. Incluso algo tan «visual» como diseño web, pero haciéndolo sin portafolio, sin testimonios, sin tutoriales, sin canal de YouTube, ni FB… solo una lista de correo.

El marketing de respuesta directa se ha convertido en casi todo lo que hago, y cada día continuo desarrollando mi propio estilo y crezco como profesional.

Te permite sentirte capaz de montar cualquier negocio y vender lo que tengas que vender.

Además implica que, si no quieres, no necesitarás trabajar nunca más por cuenta ajena.

Es un mundo apasionante que está ahí, al alcance de cualquiera — pero a la vez oculto a ojos de todos —, por una sencilla razón.

Las grandes cosas en el marketing online no ocurren en las redes sociales, ni en la web, ni en los foros, chats o blogs.

Todo eso es una distracción que te aleja de dónde se encuentran realmente las claves de algo que quieres aprender a hacer bien.

Gran parte de las tendencias, los secretos, las tácticas…

…lo que funciona y lo que no…

…las mejores relaciones profesionales…

…las ofertas de trabajo y formaciones que jamás se publican en otros sitios…

…las estrategias capaces de cambiar el rumbo de negocios multimillonarios, vidas, e incluso de la propia internet…

…tienen lugar en las listas de correo de la gente que hace buen marketing.